Two of Us (conocida en español como En el apartamento de Lennon) es una película de televisión del año 2000 que imagina un encuentro íntimo y privado entre John Lennon y Paul McCartney en Nueva York, seis años después de la tormentosa separación de The Beatles.
Ambientada el 24 de abril de 1976, la trama se desarrolla cuando Paul McCartney decide pasar por sorpresa por el famoso edificio The Dakota para visitar a John Lennon. En ese momento, Paul se encuentra en la cima del éxito comercial con su banda Wings, mientras que John se ha retirado temporalmente de la música para dedicarse a la vida doméstica y a la crianza de su hijo Sean.
A lo largo de una tarde repleta de nostalgia, reproches reprimidos y una inquebrantable camaradería, ambos músicos discuten sobre sus vidas, sus egos y la constante presión del público por un reencuentro. El clímax de la historia ocurre cuando, mientras ven la televisión, el productor Lorne Michaels aparece en Saturday Night Live ofreciendo en directo la cómica suma de 3.000 dólares si The Beatles se reúnen en su programa. John y Paul llegan a considerar seriamente la idea de tomar un taxi hacia los estudios de la NBC para dar la sorpresa, jugando con un "qué hubiera pasado si..." que fascina a los fanáticos de la banda.
La dirección estuvo a cargo de Michael Lindsay-Hogg, una elección de gran valor histórico, ya que él mismo dirigió el documental original Let It Be (1970) de los Beatles.
El actor norteamericano Aidan Quinn interpreta a un enérgico y diplomático Paul McCartney, mientras que el actor británico Jared Harris encarna a un complejo, cínico y vulnerable John Lennon.
Fue producida por la cadena de televisión VH1 como parte de sus largometrajes originales y se estrenó el 1 de febrero del 2000.
Aunque los diálogos y situaciones de la película son ficticios (basados en un guion de Mark Stanfield), la premisa principal está basada en un hecho real. Paul McCartney efectivamente visitó a John en su apartamento de Nueva York ese día de abril de 1976 y vieron juntos el sketch de Saturday Night Live. El propio McCartney llegó a comentar en entrevistas que vio el telefilm años después, afirmando que le pareció hermoso y reconociendo con melancolía que le habría gustado que su última tarde con John hubiese sido tan profunda como se retrata en la pantalla.