Filmado el 9 de junio de 1968 en Kenwood (la casa de Lennon en Weybridge), este filme de 19 minutos de duración fue la primera colaboración cinematográfica de la pareja.
Consiste en un ejercicio visual psicodélico que utiliza sobreimpresiones y efectos de superposición de película. En él, los rostros de John y Yoko interactúan, se funden entre sí y se mezclan con imágenes de la naturaleza.
Funciona como un desnudo metafórico de sus mentes y su naciente amor, usando un ritmo lento (slow-motion) para simular un sueño.
Cuenta con música y vocalizaciones incidentales de la propia Yoko Ono.