En 1964 y 1965, cuando la juventud de medio mundo se desmelenaba con las canciones de los Beatles, John Lennon publicó sendas obras que recogían las manifestaciones más disparatadas de su ingenio verbal y visual, dos pequeños desvaríos que serían terminantemente clasificados en la muy socorrida categoría de «inclasificable». Desde el punto de vista técnico, con ellos reinventa (o más bien revienta) la vieja fórmula del nonsense llevándola hasta sus límites más insensatos, o sea, hasta ese territorio fronterizo donde lo absurdo se vuelve elocuente y empieza a desprender significados fantasmales. ¿Pero qué hay en ellos? Pues básicamente un juego o un jugueteo empedernido: tropos, trompos y trampas; burlas y fabulaciones; enredos y jugarretas de palabras; equívocos, sarcasmos y subversiones; malicias y delicias; neologismos, solecismos y surrealismos; retruécanos, paronomasias, aliteraciones y otras figuras de pensamiento o dicción no menos estupendas… Algo así como Finnegans Wake pasado por el filtro de Lewis Carroll pasado por el filtro de Groucho Marx pasado por el filtro del pato Donald pasado por el filtro de la cafetera de su madre. El resultado también se podría clasificar con toda pertinencia en la socorrida categoría de «intraducible», motivo por el cual o pese al cual tenemos el honor de ofrecer al público un esmerado transporte analógico al castellano cuya estupefacción explica el propio transportista en una nota sin duda muy necesaria.
Por fin aparecen en castellano los dos libros publicados por el irreverente John Lennon en 1964 y 1965, In His Own Write y A Spaniard In The Works, aunque a decir verdad, éste último y con el título en español de Una Mala Faena ya salió en 1999 editado por Celeste Ediciones. Sólo John podía escribir de una manera tan absurda y a la vez fascinante estas especies de fábulas de contrasentidos, de sinsentidos, de «recontrainsensateces», de disparates surrealistas (aquí se podrían incluir todos los adjetivos que mi admirado y simpático Capitán Haddock suele emplear para saludar a algunos tertulianos en las aventuras de Tintín). En fin, son tan difíciles de clasificar que si en 1999, el segundo libro de Lennon, como ya hemos dicho, se llamó Una Mala Faena, ahora ha sido traducido como Un Españolito En Obras. Dibujos del propio John salpican las páginas de este volumen que hará las delicias de los que tengan un sentido del humor entre Groucho Marx y Don Manuel Fraga Iribarne. En la portada, una imagen de John tomada por el fotógrafo Bob Gruen durante una sesión fotográfica por las calles de Nueva York en 1974. (PM)