El sueño ha terminado me llenó de nostalgia y de tristeza cuando lo leí. El volver a revivir aquella época que Juan Manuel plasma en su libro fue un momento difícil pero la historia me conmovió e imaginar lo que podía haber ocurrido, bueno, también fue fantástico. Los cuatro Beatles grabando de nuevo, y Yoko lejos, muy lejos. La novela se lee de un tirón y la añoranza de cada momento vivido en Friar Park es de grato recuerdo. La imaginación es magia y la magia convierte los sueños en realidad. Lástima que al final, los sueños, sueños son. Impactante la cubierta, en la que sobre una foto clásica de Lennon, Daniel Hernández Ruiz, ha realizado una cubierta en la que nos muestra el rostro de John junto a un cristal roto por un balazo. (PM)