John Lennon fue muchas cosas para mucha gente: cantante, compositor, poeta, activista político y, además, el miembro más franco de la que es indiscutiblemente la banda de rock-and-roll más grandiosa de todos los tiempos. Sin embargo, para Sean Lennon él era su papá, papel que John asumió con tanto humor, intensidad y entusiasmo como cualquiera de los que había desempeñado. John hizo los dibujos de este libro con su hijo Sean y se los dedicó. Uno de sus juegos consistía en hacer dibujos y ponerles un titular gracioso. De esa manera, John le enseñó a Sean la dicha de la creatividad. Era una de las muchas formas en que Lennon expresó el verdadero amor y la alegría que su hijo le inspiraba.
Al nacer Sean en 1975 John abandonó la música y todo lo que le mantenía unido con el mundo para dedicarse de lleno al cuidado de su hijo. Tenía una espina clavada por su otro hijo, Julian, del que no había podido disfrutar como padre en ningún momento. En el apartamento que tenían en el edificio Dakota, en Nueva York, John le enseñó a su retoño a usar su imaginación creando dibujos de paisajes en los que siempre aparecía algún animalito y a los que padre e hijo ponían nombres curiosísimos como «cangrejo cangrejeando» o «el camello baila y después se va». Un precioso libro infantil que hace las delicias de todos nosotros y por supuesto, de los más pequeños. (PM)