Fue el hombre que escribió Yesterday. Y solo por ello ya hubiera pasado a la historia. Pero también fue uno de Los Cuatro Magníficos, un beatle. Muchos lo señalaron como el Mozart de la música moderna. Para otros, sin embargo, fue el contrapunto dulzón y acaramelado que suavizó la acidez musical y social de Lennon. Atrincherado en su hermético entorno familiar, Paul McCartney ha sabido, en cualquier caso, sobrevivir a la aplastante leyenda de los Beatles. Cualquiera que le ha visto en vivo sabe de su tendencia a desmitificar aquellos tiempos, a ironizar amablemente sobre la beatlemanía. Y sin perder esa encantadora sonrisa que cautivó al mundo en los sesenta y con la que ahora compite en las listas con los retoños del Britpop, que dicen que todo empieza y acaba con los Beatles. Año tras año, década tras década, Paul sigue siendo, para bien o para mal, la única referencia válida de lo que hubiera sido la evolución de aquel huracán musical que nació un buen día en Liverpool para cambiar el rumbo de la música... y de la historia.
Este es el cuarto tomo dedicado a Paul McCartney que aparece en España. Con un tamaño semejante a un CD convencional, Arturo Blay nos sumerge en el mundo de Paul, desde sus orígenes en el barrio de Anfield hasta la publicación del álbum Flaming Pie en mayo de 1997. La foto de la portada corresponde al año 1989. Como curiosidad, en el librito el autor dedica un pequeño apartado denominado Paul a través de sus letras, en el que analiza varias de las que a su parecer considera que el fabricante de melodías no se esforzó demasiado a la hora de escribirlas, como es el caso de Yesterday, Michelle o Hey Jude. (PM)