Es necesario reivindicar Beatles for sale como un disco de reflexión, de paso y de transformación, un disco que preludia todo aquello que vendrá en el futuro. Como decía un poeta español en un memorable poema, «Para que yo me llame Ángel González, / para que mi ser pese sobre el suelo, / fue necesario un ancho espacio / y un largo tiempo». Y, después de enumerar una larga lista de toda la evolución —de personas, inconvenientes y padecimientos desde tiempos inmemoriales— para que él pudiera ser, afirmaba al final del poema que él existe porque es producto de «el éxito de todos los fracasos». De la misma forma hay que entender este disco en la trayectoria de los Beatles. Comprenderlo como un eslabón importante a pesar de ser fruto del desaliento y del cansancio de giras, de actuaciones radiofónicas y televisivas y de encontrarse en el ojo del torbellino de la fama. Y, ante todo, valorarlo en su justa medida con sus logros, que son muchos, y con sus errores, que más bien son pocos.